Al margen de los hechos narrados sobre el recibimiento del
Papa Francisco a G. Gutiérrez, lo cual puede tejerse como un hecho simbólico
que personifica la amistad entre ambos.
La perspectiva de la Teología de la Liberación (TL) desde su
concepción ha tenido un alcance sumamente complejo, que en cierta manera se ha
reducido en un principio al ámbito moral, pues puede alcanzar también a temas
éticos, económicos, sociales y geopolíticos. En ese sentido la TL gestada por
el compromiso y visión de Gustavo Gutiérrez tiene aún por delante tareas
pendientes, si quiere recorrer prometedores caminos abiertos por el propio
Gustavo hace más de 30 años. Hoy estamos inmersos en una cultura posmoderna que
se caracteriza en una pluralidad de redes que se diferencia a la sociedad de
hace 30 años que privilegiaba la pertenencia grupal.
Creemos que sería propicia en este escenario cuestionar los
presupuestos hermenéuticos y metodológicos de la TL desde la nueva cultura
posmoderna, y en esto hay una responsabilidad histórica en los teólogos de la
TL para estimar la real dimensión del discurso que hace Gustavo en mucho de sus
escritos.
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